Ocio activo, o sea, ¿qué hacer para que los niños no se aburran durante las vacaciones?

Las vacaciones, el tiempo de descanso tan esperado por todos los alumnos, muchas veces transcurren de forma similar. Durante los primeros días, los niños disfrutan del hermoso clima y de la libertad de la escuela, las clases y el aprendizaje. Sin embargo, pronto llega el aburrimiento. El tiempo entre viajes de verano se suele pasar deambulando por la casa, sentado frente al televisor, el portátil o con el teléfono en la mano. ¡Los niños rápidamente se vuelven apáticos e incluso deprimidos porque les falta acción!

Como lidiar con esto? ¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos no solo tengan un descanso de las tareas escolares durante las vacaciones, sino que también aprendan algo nuevo y desarrollen sus habilidades sociales?

¡Padres, hablen con su hijo!

El tiempo entre viajes se puede llenar con actividades de valor educativo y de entretenimiento. Todo depende de los principales actores, es decir, ¡los propios niños! Por eso es tan importante planificar sus vacaciones junto con ellos: preguntarles cómo les gustaría pasar ese tiempo. ¿Quizás elegirán la actividad física, estarán interesados ​​en un club de arte o música, o tal vez decidirán unirse a los boy scouts? Intentemos no tomar decisiones por nuestros hijos. Démosles la oportunidad de decidir y elegir lo que quieren hacer durante sus vacaciones. Gracias a esto dirigirán su energía hacia un objetivo específico con mayor compromiso, y al mismo tiempo vivirán aventuras en compañía de sus compañeros y aprenderán mucho. Recordemos que un descanso bien planificado puede ser, además de desarrollar su imaginación y sensibilidad, una oportunidad para que los niños se desarrollen, se conozcan a sí mismos y al mundo que les rodea.

Cada uno descansa de forma diferente

Cuando hablemos con los hijos sobre cómo organizar el tiempo entre viajes, tengamos en cuenta sus intereses. Recordemos que es posible que uno elija la actividad física y quiera apuntarse a alguna actividad deportiva, mientras que otro disfrute más leyendo libros. Es importante dar a los niños la oportunidad de elegir, pedirles su opinión y así demostrar que nos preocupamos por su desarrollo también durante la vacaciones. Tengamos en cuenta también que estas actividades deben ser una forma de distraerse de la vida cotidiana, ¡así que no abrumemos a nuestros hijos con demasiados encargos!

Las vacaciones son tiempo de elecciones

Durante los meses de verano, cada niño enfrenta muchas opciones. ¿Dedicarse a actividades que desarrollen mi mente y cuerpo o pasar un día más frente al portátil? Aunque parezca mentira, este tipo de decisiones requieren mucha sabiduría y determinación por parte de los niños, y tienen consecuencias en su vida adulta. Así que apoyemos a los niños en el proceso de tomar decisiones positivas. Demostremos que elegir una actividad de tiempo libre enriquecedora es una inversión en su futuro, a diferencia de la inactividad, que conduce directamente al consumismo.

Las palabras por sí solas no son suficientes

Con mucha frecuencia, los padres se limitan únicamente a dar instrucciones a sus hijos. Les dicen a los niños que lean, pasen tiempo al aire libre, practiquen deportes y se sorprenden cuando no lo hacen. Esto se debe a que necesitan el ejemplo de los adultos. Por lo tanto, sería bueno que los padres se pusieran a leer el libro que tienen pendiente, pasaran tiempo leyendo juntos en familia o invitaran a sus hijos a caminar o jugar con la pelota. De esta manera, no solo les mostrarían un modelo de comportamiento, sino que también pasarían un tiempo valioso con ellos.

El mejor remedio para el aburrimiento del verano es la acción, por eso lo recomendable es crear con nuestros hijos una lista de 50 cosas para hacer durante los meses de verano. Puede incluir tanto metas pequeñas, como una excursión al parque cercano, como “proyectos” grandes, como aprender a tocar la guitarra. De dicha lista, el niño puede elegir las actividades que más le convengan. Lo mejor sería que también contuviera ideas para toda la familia.

Las vacaciones no tienen por qué ser solo un momento para viajar y tumbarse frente al televisor. Aunque tal inactividad durante unos días no perjudique a nadie, a la larga puede resultar más agotador que el ejercicio físico o mental regular. ¡Por eso es necesario brindarles a nuestros hijos un ocio activo que les permita desarrollarse!

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